Cómo prepararte correctamente para la prueba de SIBO (y evitar falsos negativos)
Inmaculada Alcaide Moreno AND-01286
El SIBO, o Sobrecrecimiento Bacteriano del Intestino Delgado, es una condición que puede estar afectando tu salud digestiva sin que te des cuenta. Si sufres de hinchazón, dolor abdominal, gases excesivos o incluso niebla mental, es posible que tengas un sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado. Esta condición puede ser frustrante, porque sus síntomas se parecen a otros trastornos digestivos como el síndrome del intestino irritable (SII) o intolerancias alimentarias. La buena noticia es que existen pruebas específicas para detectarlo, pero prepararse correctamente es crucial para obtener resultados confiables y evitar falsos negativos.
1. ¿Qué es el SIBO y por qué es importante detectarlo?
El intestino delgado normalmente tiene pocas bacterias en comparación con el colon. El SIBO ocurre cuando hay más cantidad de ciertas bacterias en ese primer tramo del intestino donde no deberían proliferar. Una vez allí, estas bacterias fermentan algunos azúcares, almidones y fibra que van llegando de la dieta, generando gases como hidrógeno, metano y sulfuro de hidrógeno.
Esta fermentación, en ese tramo del intestino y de manera excesiva, puede provocar diversos síntomas digestivos y sistémicos, como:
- Hinchazón abdominal constante.
- Dolor o molestias digestivas que pueden variar de leve a intenso.
- Alteraciones en el tránsito intestinal, con diarrea, estreñimiento o episodios alternados.
- Fatiga y niebla mental, que pueden afectar tu concentración y energía diaria.
Intolerancias alimentarias, así como reflujo y eructos frecuentes pueden ocurrir al mismo tiempo, derivados de la propia situación intestinal o de la causa que originó el sibo (pH intestinal alterado por estrés, medicamentos, dieta desequilibrada o pobre en nutrientes, mala higiene alimentaria…)
Dado que estos síntomas se parecen a los de otros trastornos digestivos, realizar una prueba específica es la única forma de obtener un diagnóstico certero. Detectar el SIBO a tiempo evita complicaciones, mejora la calidad de vida y ayuda a diseñar un plan de tratamiento eficaz.
2. ¿Cómo se diagnostica el SIBO?
La prueba de aliento es la más utilizada, rápida, accesible y no invasiva. Se basa en medir los gases que producen las bacterias en el intestino delgado, principalmente hidrógeno (H₂) y metano (CH₄), que luego se expulsan a través del aliento.
Cómo se realiza:
FASE PREPARATORIA:
- Seguir una dieta preparatoria baja en residuos durante 24 horas antes del examen, evitando alimentos que fermenten fácilmente y puedan alterar los resultados*.
- Incluye ayunar 12 horas antes de la prueba.
REALIZACIÓN DE LA PRUEBA:
- Beber una solución de glucosa o lactulosa, que sirve como alimento para las bacterias.
- Soplar en tubos de recolección cada 15-20 minutos durante 2-3 horas mientras se mide la producción de gases.
ANÁLISIS DE RESULTADOS: llevado a cabo por un profesional de la salud.
Una buena fase de preparación es clave. Cualquier desviación, como romper las recomendaciones de la dieta preparatoria, fumar antes de la prueba o tomar medicamentos o suplementos contraindicados puede generar un falso negativo o falso positivo y por lo tanto, el tratamiento podría ser incorrecto o la prueba (1 día de preparación + las horas de realización del test) no sería válida y habría que repetirla.
3. Consideraciones previas a la prueba
Cualquier factor que altere temporalmente la microbiota intestinal o la motilidad digestiva puede modificar los resultados y generar falsos negativos o falsos positivos. ¿Qué debemos evitar antes de la prueba?
Valorar con tu profesional de la salud cuándo debes de realizar la prueba o si debes cesar la toma de alguna mediación y/o suplementos:
- Antibióticos → espera a hacer la pruebaun mínimo de 4 semanas después de haberlos tomado.
- Laxantes, procinéticos y enemas/supositorios → consulta con tu médico si es posible suspenderlos al menos 7 días antes.
- Inhibidores de ácido gástrico (como omeprazol, pantoprazol, ranitidina…) → en algunos casos se recomienda suspenderlos entre 7 y 15 días antes, siempre bajo supervisión médica.
- Pruebas previas con laxantes (colonoscopia, gastroscopia, estudios radiológicos o cirugía) → lo ideal es esperar entre 1 y 4 semanas antes de hacer el test.
- Probióticos y prebióticos → se aconseja suspenderlos al menos 7 días antes, aunque lo más recomendable es hacerlo 4 semanas antes.
- Tabaco y vapers → no fumes ni uses vaporizadores al menos 30 minutos antes de la prueba y evita fumar durante la misma.
- Alcohol → no lo consumas desde que empieces la fase de preparación.
- Chicles o caramelos → evita su consumo el día de la prueba.
- Dormir durante la prueba → está contraindicado, ya que la actividad intestinal cambia durante el sueño y puede alterar el resultado.

Durante la prueba sí puedes beber agua sin gas, pero siempre en pequeñas cantidades.
Si en los días previos tienes un episodio de diarrea intensa o malestar digestivo agudo, consulta con tu médico para valorar si conviene aplazar la prueba.
Evita el ejercicio intenso justo antes o durante la prueba, ya que puede alterar la motilidad intestinal.
4. ¿Qué alimentos puedo tomar el día antes de la prueba?
La alimentación del día previo es crucial, ya que lo que comas puede influir directamente en los resultados. En términos generales, se recomienda una dieta muy baja en fibra y carbohidratos fermentables, centrada en proteínas y arroz blanco.
Alimentos permitidos:
- Carnes, pescados, mariscos, cefalópodos, huevos (hasta 4 enteros en un día; el resto pueden ser claras).
- Caldos claros de carne o verduras (filtrados y sin trozos).
- Aceite de oliva virgen extra y aceite de coco.
- En algunos casos, tofu firme (si no produce molestias).
- Cantidades limitadas de arroz blanco.
- Opcional: edulcorantes como sacarina, ciclamato o stevia en muy pequeñas cantidades.
Alimentos a evitar:
- Toda la fibra: frutas, verduras, legumbres, frutos secos, semillas, tubérculos.
- Todos los lácteos (con o sin lactosa), incluidas bebidas vegetales con azúcares añadidos.
- Cereales integrales, pan, pasta, galletas, bollería.
- Dulces, azúcares, miel, siropes, refrescos, zumos y chucherías.
- Embutidos procesados (salchichas, chorizo, salchichón, mortadela, fiambres con almidón o azúcares añadidos).
- Condimentos, especias y hierbas (solo se permite sal y una pizca de pimienta).
5. ¿Qué hacer si el resultado es positivo?
Si la prueba confirma SIBO, el tratamiento debe ser integral y personalizado, porque cada caso puede variar según el tipo de SIBO (hidrógeno, metano o mixto) y la gravedad de los síntomas. Algunas estrategias incluyen:
- Antibióticos (excepcionalmente se usa fitoterapia)
- Dieta personalizada: Adaptar la alimentación, reduciendo alimentos ricos en FODMAP para minimizar la fermentación y la irritación intestinal. Posteriormente ir introduciendo según la tolerancia. Dado lo complejo de este protocolo, contar con un nutricionista online o presencial especializado es fundamental para no restringir la dieta más de lo necesario.
Además, en el abordaje integrativo se podría incluir tratamiento de mucosas y soporte digestivo mediante suplementación y cobra relevancia la Regulación del sistema nervioso: El estrés crónico puede perpetuar el SIBO, técnicas de manejo del estrés como meditación, yoga o respiración profunda son muy útiles.
RECUERDA:
Prepararte correctamente para la prueba de SIBO es tan importante como el tratamiento mismo. Con una buena preparación y un plan integral de tratamiento, es posible reducir los síntomas digestivos, mejorar la energía, la concentración y la calidad de vida. Si tienes dudas sobre los resultados o necesitas acompañamiento en el tratamiento, ponte en contacto con nosotros.